Cirugía Deportiva

Importancia de las vitaminas E, C, y D
en el deporte

Por: Francisco Goldaracena Orozco

La alimentación es la manera de proporcionar al organismo las sustancias esenciales para el mantenimiento de la vida. A partir de este momento empieza la nutrición. Una dieta adecuada, en términos de cantidad y calidad, antes, durante y después del entrenamiento y de la competición es imprescindible para optimizar el rendimiento.

Los micronutrientes (vitaminas y minerales) juegan un papel muy importante en el metabolismo energético. El ejercicio puede llegar a aumentar la tasa de recambio energético a nivel muscular de 20 a 100 veces. Al aumentar la tasa metabólica muchas deficiencias marginales de micronutrientes serán aparentes. Atletas que restringen su ingestión energética, que tienen una dieta poco balanceada o que consumen dietas altas en carbohidratos con pocos micronutrientes, están en riesgo de tener deficiencias significativas. El ejercicio puede aumentar las pérdidas de micronutrientes por varios mecanismos, en orina, sudor, por medio de exfoliación celular, hemólisis y por un aumento en el recambio de los micronutrientes a nivel celular, incrementando así sus requerimientos en los deportistas. Generalmente, al haber aumento en la actividad física, los deportistas incrementan su ingestión energética. Si esto lo hacen por medio de una dieta balanceada, va a ser suficiente para suplir sus necesidades energéticas y sus necesidades de micronutrientes, por lo que es poco probable que existan deficiencias. Sin embargo, éste no es el caso de todos los atletas. Desde el punto de vista del papel que juegan las vitaminas durante la actividad física y el ejercicio, pueden clasificarse en cuatro grupos principales:
  1. Vitaminas que participan en el metabolismo energético (vitaminas del complejo B)
  2. Vitaminas que participan en la síntesis de glóbulos rojos (ácido fólico, vitamina B12)
  3. Antioxidantes (vitaminas C y E)
  4. Vitamina D que participa en la homeostasis ósea.

Antioxidantes (vitamina C, vitamina E)

El ejercicio (usted respira más oxígeno) aumenta el estrés oxidativo en el organismo, que a su vez aumenta la producción de radicales libres de oxígeno, que causan daño a nivel celular. Como los antioxidantes pueden reducir el daño muscular producido por los radicales libres, algunas personas piensan que tomarlos en un suplemento podría reducir la inflamación, el dolor y la fatiga muscular.

¿Funciona?

La vitamina E es el antioxidante más importante de la membrana celular y actúa contra varias especies de radicales libres. Los estudios que se han hecho con vitamina E en deportistas han sido de dos tipos: para evaluar si la suplementación de vitamina E disminuye el daño causado por la liberación de radicales libres durante el ejercicio y para evaluar si la suplementación de vitamina E mejora el rendimiento en el deportista. Los estudios llevados a cabo para evaluar si la vitamina E reduce los daños causados por la peroxidación de lípidos durante el ejercicio han tenido resultados contradictorios. Y en el segundo caso la mayoría de los estudios en atletas no han logrado demostrar que exista una mejoría significativa en el rendimiento.

Vitamina C

No se ha logrado confirmar que la utilización de suplementos de vitamina C tenga algún efecto sobre el rendimiento en el atleta y se recomienda suplementar únicamente si hay deficiencia, aunque esto suele ser raro. Sin embargo, algunos autores mencionan que el uso de vitamina C puede disminuir el daño muscular después del ejercicio.

Vitamina D

En general la dieta humana no es rica en vitamina D2 (de origen vegetal) ni en la vitamina D3 (de origen animal). Por lo tanto, los seres humanos dependen de la producción endógena de la vitamina D3 en la piel a consecuencia de la radiación UVB. La vitamina D3 tiene una mayor potencia para elevar y mantener las concentraciones séricas de 25 [OH] D y se almacena tres veces mas que la vitamina D2. En los meses de invierno en las latitudes superiores de 35˚ N y S y debido al ángulo solar la vitamina D no puede ser sintetizada. La distancia al ecuador, la estacionalidad, la hora del día, las nubes, la contaminación, la ropa, la edad, la pigmentación de la piel, las cremas solares o lugar de práctica del ejercicio (indoor < outdoor) son algunos de los factores que influyen sobre la síntesis de la vitamina. Investigaciones muestran la variación de las concentraciones de vitamina D en deportistas de diferentes disciplinas durante el invierno, viéndose, en la mayoría de los grupos estudiados, niveles por debajo de los recomendados y pudiendo influir en la función fisiológica normal. Un reciente estudio llevado a cabo en 42 jugadores de rugby profesional indica que aquellos jugadores con mayor adiposidad (masa de grasa corporal), fueron más susceptibles a un estado subóptimo de vitamina D. La vitamina D pudiera tener un rol en tejidos no óseos como en el eje neuromuscular y el sistema inmunológico. Sin embargo la suplementación de esta vitamina solo es benéfica en individuos con deficiencia de esta y parece no tener efecto en pacientes con niveles óptimos. Es importante recalcar que la suplementación excesiva puede causar efectos adversos ya que es una vitamina liposoluble.

Dr. Francisco Goldaracena Orozco, Médico Endocrinólogo Pediatra

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